FAERA: III Jornadas Nacionales de Pastoral Educativa

FAERA III JORNADASDurante los días 27 y 28 de octubre se realizaron las III Jornadas Nacionales de Pastoral Educativa desarrolladas por la Federación de Asociaciones Educativas Religiosas de la Argentina (FAERA).

El encuentro se llevó a cabo en el Colegio Corazón de María, provincia de Córdoba, congregando a docentes, estudiantes y religiosos de las distintas instituciones que conforman la Federación, quienes reflexionaron sobre la formación integral y la innovación educativa.

Compartimos las palabras de apertura del H. Martín Digilio, Visitador del Distrito lasallano Argentina- Paraguay y presidente de la FAERA:

Córdoba, 27 de octubre de 2017.

Bienvenidos Hermanas, Hermanos, y educadores presentes en estas Jornadas que FAERA realiza anualmente, esta vez en la querida Provincia de Córdoba.

Agradecidos por la presencia de las autoridades educativas que nos acompañan. Agradecidos por los Padres Claretianos que han facilitado este hermoso lugar para que podamos realizar este evento.

Desde aquel 30 de junio de 2014 en el Colegio Marianista de Caballito, Ciudad de Buenos Aires, y hasta ahora, nuestra Federación se ha convertido en lugar de encuentro, de diálogo en la diversidad, de búsquedas compartidas, de comunión, de colaboración mutua, de creación de pensamiento, de conocimiento mutuo y de conformación de una institución fundada en la tradición de la vida religiosa carismática. En estos cuatro años, FAERA, como institución nacida en la Iglesia, colabora con todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad que desean más y mejor educación para los hijos de este pueblo que Dios nos ha encomendado acompañar.

Estamos agradecidos por los Pastores que nos acompañan en este camino. La comunión siempre es don y tarea; y muchos de nuestros Pastores nos han enseñado con obras su compromiso en la tarea de la comunión eclesial. Por esto también es de vital importancia recordarnos que esta responsabilidad de aportar a la comunión de la Iglesia nos toca a todos. Cada día más debemos habitar los espacios pastorales de las Iglesias locales, como laicos o religiosos que vivimos el evangelio con el acento particular de nuestro carisma.

Las sesenta y dos Congregaciones y Asociaciones que conformamos FAERA, tenemos proyectos educativos católicos que están comprometidos con la pastoral y la evangelización, para formar hombres y mujeres comprometidos con el Reino de Dios que crece en medio de su Pueblo.

El evangelio que la Iglesia hoy nos propone es una invitación a leer los signos de los tiempos, los signos de nuestro tiempo; y la clave que nos proporciona para leer esos signos es la reconciliación. Providencial que para este día que iniciamos las Jornadas de Pastoral Educativa, nos sea propuesta una invitación así.

En estos tiempos que corren, reconciliación, parece ser una palabra degradada, de otro tiempo, en este tiempo pareciera una palabra sospechosa. Sin embargo no hay palabra que exprese mejor la Buena Noticia de Jesucristo que la palabra Reconciliación.

Nuestro país, tan necesitado de sentido trascendente, de una verdadera humanización, de un reconocimiento fraternal y amoroso de las personas como hijos e hijas de Dios; no será posible sin una transformación interior del corazón y una conversión de costumbres que instale entre los hombres y mujeres de nuestro tiempo una nueva cultura que supere todo interés personal o de grupos, para ir al encuentro cordial con el otro.

El Papa Francisco nos invita en la encíclica Laudato Si , a emprender en este sentido una revolución cultural que contrarreste esta crisis ambiental que vivimos, y que se desprende de una crisis ética. Nuestros Obispos en Puebla ya nos dijeron que cultura es la particular relación que la persona humana y los pueblos establecen con Dios, las personas entre si y con la naturaleza. Este pedido que nos hace el Papa, una revolución cultural que contrarreste la crisis ética que vivimos, no será posible sin una verdadera y genuina reconciliación de las relaciones que constituyen la cultura de nuestro Pueblo.

Casi todas nuestras familias religiosas han nacido en contextos desfavorables. La mirada de misericordia que Dios les regaló a nuestras fundadoras y fundadores, los puso de cara a los pobres de su tiempo, en el fuego del amor por los pobres es que forjaron nuestras familias religiosas. En las periferias de lo humano, intentando ser el rostro de la misericordia con los pobres, los desprotegidos, los olvidados, los postergados. En los orígenes de nuestras familias religiosas el ministerio de la reconciliación y de la misericordia de Dios se encuentra en la raíz fundacional. Hoy en un tiempo de incertidumbres, abrazados a nuestra mayor certeza que es Jesucristo, estamos invitados a vivir la experiencia del encuentro y la búsqueda de sentido, desde el conocimiento y la vivencia de la fe; desde el encuentro y reconocimiento de los demás, cuidando y respetando la vida, promocionando y capacitando a las personas para saber vivir en la verdad que hace posible la liberación de los hombre y mujeres de nuestro tiempo.

FAERA quiere en el concierto de la educación argentina ser una voz serena, dialogal, que exprese los intereses, la promoción y la defensa de los derechos de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de nuestra sociedad, sobre todo de los más pobres; y la calidad y el valor de los educadores. Entendemos que lo nuestro es un aporte valioso del que no podemos privar a nuestra sociedad. Porque entendemos que no tiene más razón el que grita más fuerte, ni tiene más verdad el que es más provocador.

Estamos convencidos de que lo que nuestro país necesita hoy es un acuerdo de fondo en la situación que vivimos en esta segunda década del siglo XXI; un acuerdo que respete y asuma las diferencias como riqueza, que fundamente la unidad sobre la comunión y no sólo sobre la tolerancia, y que procure junto a toda la sociedad un lugar para todos y cada uno de los hijos de esta tierra.

Creemos que los desafíos de la inclusión social que trae el siglo XXI, nos están interpelando para mirar el largo plazo de las instituciones escolares. Esto significa por algún tiempo seguir sosteniéndonos en la pregunta sobre estos desafíos y que esa búsqueda sea el eje de la renovación profunda que necesita la escuela.

Innovar en la escuela católica sin una revisión profunda de la matriz de aprendizaje institucional, el proyecto curricular, el anuncio explícito del evangelio y las transversalidades, no será más que un nuevo barniz que la preservará por algún tiempo, pero que quedará a la saga de cualquier influencia exterior a ella misma, y muda frente a lo que nuestra sociedad necesita.

Parte importantísima en esta tarea tiene la formación docente. Ha sido históricamente la gran preocupación de nuestras familias religiosas, y lo es hoy en nuestro contexto. Sin una formación docente que esté en diálogo con las necesidades del siglo XXI, no vamos a poder resolver el presente de la educación, y mucho menos el futuro. Comenzando por salir de la reducción a la categoría de trabajadores de la educación, siguiendo por una inserción progresiva y acompañada en la tarea educativa, y con una didáctica a la altura de nuestro tiempo.

Buscamos para todo esto un diálogo constructivo con el Gobierno nacional y los gobiernos provinciales, FAERA tiene una posición constructiva, queremos ser parte de la solución de los desafíos que tenemos, de la situación de postergación en la que viven miles de hermanos y hermanas nuestros. Postergación que no sólo tiene que ver con factores socioeconómicos, sino provocados en muchos casos por la falta de continuidad pedagógica, la pérdida del sentido de la vida en niños, adolescentes y jóvenes, una sociedad abusiva con los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, sobre todo las niñas. Pero también son factores socioeconómicos que nos afectan: la insuficiente alimentación que reciben muchos niños, la escases de recursos económicos para las estructuras que se necesitan en el acompañamiento de situaciones especiales del aprendizaje y en contextos de alta vulnerabilidad social, el clima relacional dentro de las instituciones, la violencia que vivimos socialmente, y sobre todo la crisis ética, a la que alude el Papa Francisco, como generadora de situaciones de profunda desigualdad y deshumanización.

Estas Jornadas de Pastoral educativa son un lugar para alimentar nuestra pasión por Jesucristo y por la humanidad. En lo que vamos a escuchar, y en lo que vamos a conocer, intercambiar, compartir, dialogar, celebrar. Un espacio para visualizar que a la persona humana no la podemos comprender sólo como un engranaje de producción y a medir solo por los resultados; sino como hijos e hijas de Dios, sujetos de derecho, con una vocación personal y social a intervenir en el mundo para hacerlo cada vez más fraterno y más justo.

Celebramos que en este espacio de compartir el saber hacer, de construir pensamiento educativo juntos, y vivenciar la centralidad de la propuesta de Jesús cada día más actual, se sientan implicados todos los que intervienen a diario en la vida de la escuela. Para nosotros la escuela es lugar teológico; allí descubrimos y nos encontramos con Dios. Todos somos responsables del proyecto pedagógico pastoral de la obra educativa en la que participamos, desde el lugar que cada uno ocupa, para facilitar la visibilidad del Reino de Dios.

FAERA, escuchando al Papa Francisco, quiere celebrar con la Iglesia el próximo 19 de noviembre el “día de los pobres”. Como una extensión del jubileo de la misericordia y para no invisibilizar el dolor que tantos hermanos y hermanas nuestras viven en el mundo. Interpretamos que no se trata de dedicar 24 hs. para pensar y actuar en favor de los pobres. Entendemos que se trata de visibilizar especialmente un día, lo que de continuo es un aspecto constitutivo del origen de la fe cristiana.

Por eso los invitamos a que cada obra educativa se sume y participe de las acciones pastorales que la Iglesia local proponga para esta celebración, y que puedan enfatizar en cada obra educativa esta celebración en el marco de la santidad de vida a la que somos llamados como hijos de Dios.

Esperamos que todos puedan disfrutar estos días, como una fiesta de la fraternidad y una renovación interior de nuestra vocación, y por lo mismo de nuestra pasión, de educadores católicos.

Por la Comisión Directiva de FAERA

H. Martín Digilio,fsc

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